'Annabelle vuelve a casa' - Divertida, práctica y rentable
Me gustó 'Annabelle'.
Me gustó 'Annabelle: Creation'.
Y me ha gustado 'Annabelle vuelve a casa'.
Con la saga de Expediente Warren me pasa lo mismo que con la saga de X-Men: Una vez establecido el primer contacto con éxito, soy incapaz de resistirme a sus encantos. Porque se los busco y se los encuentro. Porque es a lo que vengo y los disfruto hasta en sus momentos menos inspirados -'La monja', 'Fénix Oscura'-. Un poco como suele ocurrir con cualquier serie de televisión, que una buena temporada puede más que un mal episodio.
Partamos de una base muy concreta, aquella de la que parte la propia Annabelle: El amor por el susto como representación palpable del miedo; y la sugestión como azote de nuestra predecible inquietud como espectadores. Partamos de una base muy concreta, la del espectador que acude a una sala de cine con conocimiento de causa. Que elige lo que quiere ver. Annabelle, la jodida Annabelle responde y juega con esa vocación por el susto.
No me da miedo confesar que le tengo miedo a la Lanzadera. No es la altura ni la caída, es el clic que enlaza la una con la otra. La certeza de que algo va a pasar y no tienes más opción que apretar el culo. De estar a lo que estás porque ahí has decidido estar. Con premeditación y alevosía. Claramente sobre aviso y alerta. En guardia, atento a cada ángulo y a cada movimiento de cámara para intentar predecir por dónde va a llegar lo que sabes que va a llegar.
No descubro nada nuevo después de no sé cuantas películas, ni 'Annabelle vuelve a casa' ofrece gran cosa que podamos considerar como nuevo. Pero Gary Dauberman, el guionista e ideólogo de la ahora trilogía, da el salto a la dirección demostrando un amplio conocimiento de la materia. De qué trata y de qué se trata. De cómo distraer la atención para que esta estúpida película de terror americana no sea otra estúpida película de terror americana.
O tal vez sí, que llueve sobre mojado en todos los sentidos posibles. Con total convicción y una fe a prueba de crucifijos. 'Annabelle vuelve a casa' es la quintaesencia de un género, o de una concepción del género dónde lo verdaderamente difícil no es hacer girar la rueda como si fuera la primera vez, sino convencer al espectador de que al igual que la Lanzadera, no es más que una atracción de feria con la que pasar, voluntariamente, un buen mal rato.
Es este el verdadero rostro de Annabelle, una jodida muñeca que a diferencia de Chucky no se expresa de ninguna manera. Es el verdadero rostro de 'Annabelle vuelve a casa', una cinta "de terror" planteada como un juego del que hacer partícipe al espectador más proclive y predispuesto, que como en una Escape Room siempre hay que poner de uno mismo. Porque la valentía termina ahí dónde la cobardía resulta divertida, práctica o rentable.
Ahí en dónde logran que la cobardía resulte divertida, práctica y rentable.
Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex
Spoiler
Me pasa lo mismo y no encuentro notables diferencias entre ellas, aunque el entusiasmo de Reporter por esta 3ª parte a la vez que ponía a caer de un burro a las dos anteriores, fue lo que me animó a verlas.
No son nada del otro mundo ni un aporte imprescindible al género, pero me gusta su forma de hacer y contar las cosas, siendo a su vez un producto que deja regalos y "easter eggs" a fans del universo Warren. Esta que nos ocupa quizá objetivamente a nivel técnico y narrativo sea la mejor y además suma a su favor el factor que con la presencia de los Warren (más la hija que los padres), la casa y demás, tiene menos aroma a spin-off y más a film protagonista. Pero subjetivamente para mi es la más desaprovechada. Con un gran inicio y recursos variados, su tramo central se me antoja demasiado estirado y la recta final, tras la apertura de la caja de Pandora podría haber sido una auténtica locura, un festival en lo que a artefactos del más allá se refiere, algo similar (salvando las distancias) de la locura de bichos varios que supuso 'La cabaña en el bosque'.
Nota: 6'2
Yo lo agradecí, porque me caían todos muy bien, pero también me sorprendió.