'Las brujas de Zugarramurdi' - Sálvese quien pueda

A Alex de la Iglesia se le va de las manos. A Álex de la Iglesia se le acaba yendo de las manos 'Las brujas de Zugarramurdi'. Lo mismo que casi sucedía con 'Balada triste de trompeta', película que también trotaba por el borde de un precipicio... sin precipitarse por él de cabeza como ocurre, lo dicho, con 'Las brujas de Zugarramurdi'.
Se trata de un filme en estampida que carece de pausas, y que hace gala de una absurdez que tira hacia delante como un caballo desbocado con los ojos vendados. Una analogía que le viene como anillo al dedo. No es ritmo, es un atropello que se lleva por delante lo que pille, orquestado a través de planos muy cortos y un montaje epiléptico.
De la Iglesia que no deja que la película coja aire, y se ahoga en un sinsentido tan estrambótico e histérico que no tiende ningún puente hacia la gracia. La que no tiene una película que no construye, obcecada en tan sólo destruir. En tirar hacia delante como un caballo desbocado con los ojos vendados. En embestir todo lo que pueda pillar por el camino.
Como por ejemplo a un reparto en donde sólo Mario Casas, Jaime Ordoñez y Enrique Villén parecen saber donde están. O cómo sobrevivir a este accidente con marchamo de suicidio, rematado por un tramo final demencial y lamentable en el que a Álex de la Iglesia se le va, definitiva y completamente de las manos 'Las brujas de Zugarramurdi'.
Hasta el punto de tras un inicio esperanzador, acabar siendo la peor película del cineasta. '800 balas' al menos era divertida mientras que 'La chispa de la vida' se arrastraba con relativa dignidad. En el resto mantenía más o menos a raya al monstruo al que aquí le ha dado carta blanca. El monstruo desatado que, ¡bang!, lo ha terminado embrujando.
Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex
Te pone la ranita, ¿eh?
Hasta ese momento el film no es ninguna maravilla pero podría haber sido una especie de blockbuster fantástico a la española con un Mario Casas autoparódico y muy divertido haciendo de un auténtico cani. De hecho el trío protagonista cumple y las mujeres del reparto no están nada mal quitando a Carolina Bang que tiene más importancia de la que debería pues no deja de ser una mujer florero por mucho que De la Iglesia intente hacernos creer lo contrario. Protagoniza algunos momentos realmente lamentables.
Un 5 porque el vasco siempre entretiene a pesar de todos los defectos que puedan tener sus películas.