Ocean's 8
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SINOPSIS: Cinco años, ocho meses, 12 días... y contando. Ese es el tiempo que lleva Debbie Ocean (Sandra Bullock) planeando el mayor robo de su vida.
CRÍTICA: El secreto de Danny OceanEstá visto que robar es fácil, pero hacer una buena película no tanto. Esa es la sensación que se desprende de 'Ocean's 8', una de esas películas que van tan "de guays" que resulta dolorosamente obvio que no "son guays". Y también, una de esas secuelas, spin-off, reboot o cómo diantres se quiera llamar que están continuamente aparentando estar allí a dónde el original llegó como quién dice, porque sí. O por suerte. O por trabajo. O porque se tiene o no se tiene.
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Y 'Ocean's Eleven (Hagan Juego)' poseía carisma. Da igual la razón por la que la tuvo, que lo importante es que la tuvo (y la retuvo). El mismo carisma que sostuvo dos secuelas claramente inferiores. Ese carisma que un filme como 'Ocean's 8' necesita para funcionar. Pero el carisma o se tiene o no se tiene, y 'Ocean's 8' definitivamente no lo tiene. Aparenta que lo tiene, y actúa como si lo tuviera. Que al menos parezca de verdad. Pero nada, no hay suerte. No era el día.
Justita. Muy justita y sobre todo, con muy poca chispa. Como si los que la estuvieran haciendo la estuvieran haciendo sólo por la pasta. Como profesionales, pero en piloto automático. Un, dos y tres, y listo. Como quien cumple religiosamente con el rito de ir a misa (escuchando pachanga por el camino). Porque igual no es sólo una cuestión de carisma. Porque igual el carisma, se tenga o no se tenga, es algo a lo que en cualquier caso, hay que darle un empujón.
No basta con tener carisma, hay que provocarlo. Y la sensación es que en 'Ocean's 8' o no se sabe, o no se acierta a provocar ese carisma. Se deja llevar, como por inercia. Y a diferencia de 'Ocean's Eleven (Hagan Juego)', no hay nadie que parezca estar disfrutando especialmente de una película que a decir verdad, tampoco tiene nada de especial. Nada de particular. Nada que invite a pensar en algo que no sea la reproducción rutinaria de un modelo.
'Ocean's 8' a duras penas entretiene una vez es evidente que impera la ley del mínimo esfuerzo (envuelto con un bonito hilo musical). Un producto fallido, que lo fía todo a un reparto al que sin embargo no se anima a darlo todo. Todo es frío, rutinario, predecible. Todo es demasiado plano y obvio. Y lo que es peor, carece de ese encanto que sabemos de sobra que tienen unas protagonistas que han saltado al campo a pasear la camiseta en vez de a sudarla. ¿Les recuerda a algo?
Tanto, como para sucumbir -museo mediante- ante el recuerdo (y encanto) de 'El secreto de Thomas Crown', este sí un modélico ejemplo sobre robar, enamorar, conquistar y no morir (de aburrimiento) en el intento.
Nota:
5.0Lo Mejor:
- Su honestidad como producto
Lo Peor:
- Cuando una película de poco más de 100 minutos pensada para entretener parece que dura más de dos horas, malo...
Los últimos 50 minutos son brutales. Lástima que hasta entonces todo se sienta demasiado frío. Un 6.